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Los Episodios nacionales son una colección de cuarenta y seis novelas históricas escritas por Benito Pérez Galdós que fueron redactadas entre 1872 y 1912.[2] Están divididas en cinco series y tratan la historia de España desde 1805 hasta 1880, aproximadamente.[3] Sus argumentos insertan vivencias de personajes ficticios en la narración de los principales acontecimientos españoles del siglo xix, desde la guerra de la Independencia española (un capítulo que Galdós, aún niño, conoció a través de las narraciones de su padre, militar que había participado y combatido en ella), hasta los años de la Restauración borbónica en España, periodo que el propio escritor vivió.[4][5]

Caricatura de Galdós por Moya, en Canarias Cómico en 1898.
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"En el mundo imaginario de Galdós los españoles que le leen se instalan y sienten a gusto en él por el poder mágico del lenguaje y lo que el lenguaje arrastra de inconsciente colectivo, no porque se vean retratados en los personajes que pueblan los Episodios Nacionales. No obstante, la interpretación, a través de la novela, de la historia contemporánea de España, la hizo Galdós ateniéndose con sorprendente veracidad a los acontecimientos históricos en cuanto tales."[1]
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Portada de Trafalgar, edición de 1882.

Fueron publicados a partir de 1873 con el título genérico de los Episodios nacionales que le sugirió su amigo José Luis Albareda.[6] Ricardo Gullón, en uno de sus estudios (Galdós, novelista moderno), define la intención del escritor canario con estas palabras: «la primera idea de Galdós fue contar para todos las historias de la Historia».[7]

Max Aub, en su Manual de la Historia de la Literatura Española,[8] asume la obra galdosiana en estos términos: «Perdiérase todo el material histórico de esos años [siglo xix], salvándose la obra de Galdós, no importaría. Ahí está completa, viva, real la vida de la nación durante los cien años que abarcó la garra del autor. Existen, para siempre, sus centenares y centenares de personajes históricos e imaginados, tan ciertos los unos como los otros. (...) Solo los más grandes en el mundo, y sobran dedos para contarlos, consiguieron otro tanto. Y aun más: le dejaría en la gloria novelera de su tiempo mano a mano con Tolstoi, porque, además de dar vida a seres para siempre presentes, supieron sacar a la luz el genio de su patria a través de sus luchas, glorias y desgracias. (...) Galdós ha hecho más por el conocimiento de España por los españoles –por el pueblo español– que todos los historiadores juntos.»[lower-alpha 1][9][8]