Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia

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Jacobo Carlos Estuardo[1] (en inglés James VI of Scotland and I of England; Edimburgo, 19 de junio de 1566-Theobalds House, 27 de marzo de 1625) fue rey de Escocia como Jacobo VI desde el 24 de julio de 1567 y rey de Inglaterra e Irlanda como Jacobo I desde el 24 de marzo de 1603 hasta su muerte. Los reinos de Escocia e Inglaterra eran Estados soberanos, separados en ese momento, que contaban con sus propios parlamentos, poder judicial y conjunto de leyes, y que pasaron a ser gobernados por un mismo soberano, en virtud de una unión personal.

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Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra
Rey de Escocia, Inglaterra e Irlanda

Retrato por John de Critz (1604)

Rey de Escocia y Señor de las Islas
24 de julio de 1567 - 27 de marzo de 1625
Predecesor María I
Sucesor Carlos I

Rey de Inglaterra e Irlanda
25 de julio de 1603 - 27 de marzo de 1625
Predecesor Isabel I
Sucesor Carlos I
Información personal
Coronación 29 de julio de 1567
(Rey de Escocia)
25 de julio de 1603
(Rey de Inglaterra e Irlanda)
Nacimiento 19 de junio de 1566
Castillo de Edimburgo
Fallecimiento 27 de marzo de 1625
(58 años)
Theobalds House
Sepultura Abadía de Westminster
Religión Iglesia de Escocia (Presbiterianismo -Calvinismo-) (hasta 1603)
Iglesia de Inglaterra (Anglicanismo) (desde 1603)
Familia
Casa real Casa de Estuardo
Padre Enrique Estuardo, duque de Albany
Madre María I de Escocia
Consorte Ana de Dinamarca
Regente Jacobo, conde de Moray (1567 - 1570)
Mateo, conde de Lennox (1570 - 1571)
Juan, conde de Mar
(1571 –1572)
Jacobo, conde de Morton (1572 - 1581)
Hijos véase Descendencia

Firma

Escudo de Jacobo VI de Escocia y I de Inglaterra
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Hijo de María I de Escocia (María Estuardo), fue proclamado rey con un año de edad. Una serie de regentes gobernaron en su nombre y lucharon por el poder durante su minoría de edad, hasta que ésta terminó oficialmente en 1578. Sin embargo, no obtuvo el control verdadero del aparato del Estado hasta 1581.[2] En 1603 sucedió en el trono de Inglaterra e Irlanda a la última Tudor, la reina Isabel I, quien murió sin descendencia.[3] Rigió conjuntamente Inglaterra, Escocia e Irlanda por espacio de 22 años, hasta su muerte a los 58 años.[4]

Aunque gobernó con acierto en Escocia, se encontró con grandes dificultades en Inglaterra,[5] incluyendo el célebre Complot de la Pólvora de 1605 y conflictos sucesivos con el Parlamento, que le era hostil, especialmente en lo referente al aumento de impuestos. De acuerdo a una tradición historiográfica iniciada a mediados del siglo XVII, la política absolutista de Jacobo, su irresponsabilidad financiera y los favores otorgados a favoritos impopulares sentaron las bases de la Revolución inglesa, durante la cual su hijo y sucesor, Carlos I, fue ejecutado.[6] Sin embargo, la situación política de Inglaterra y de Escocia fue relativamente estable durante la vida del monarca, y los historiadores contemporáneos consideran a Jacobo como un soberano inteligente y reflexivo.[7] Durante su prolongado reinado se mantuvo la paz con España, reanudando las hostilidades su hijo y sucesor Carlos.

A lo largo de su vida Jacobo tuvo relaciones tan estrechas con los hombres de su corte, que muchos historiadores han especulado y debatido largo y tendido sobre su orientación sexual:

La evidencia de su correspondencia y los testimonios contemporáneos han llevado a algunos historiadores a concluir que Jacobo I era homosexual o bisexual. Pero, de hecho, esta conclusión no está clara.

El último de sus favoritos, el duque de Buckingham, también sería el protegido de su hijo.

Durante su reinado continuó la "Era Dorada" del drama y la literatura isabelinos, con grandes escritores como William Shakespeare, John Donne, Ben Jonson o Francis Bacon, a los que el rey patrocinó, contribuyendo al florecimiento cultural.[9] Apasionado por la teología, ordenó la traducción de la Biblia que lleva su nombre, la King James, y es la oficial de la Iglesia Anglicana. Probablemente jamás hubo tal concentración de talento literario bajo el patronazgo de la Corona inglesa. El propio Jacobo era un erudito de considerable talento, autor de poesías, traducciones y un tratado sobre poesía, así como obras condenando la brujería y el tabaco (Daemonologie [1597][10] y A Counterblaste to Tobacco [1604]), meditaciones y comentarios sobre las Sagradas Escrituras, obras de teoría política (The True Law of Free Monarchies [1598] y Basilikon Doron [1599]) y, por supuesto, discursos para el Parlamento. Anthony Weldon afirmó que Jacobo había sido llamado "el bobo más sabio de la Cristiandad", y desde entonces se ha asociado el epíteto a este monarca.[11]