El adjetivo sustantivado roto fue originalmente usado en Chile para denominar, en general, a un tipo humano: la persona de origen urbano y pobre.[1][2]

Monumento al roto chileno, de Virginio Arias, Plaza Yungay, Santiago.

El término ha sido usado con distintas connotaciones: clasistas en el siglo XIX,[1] contrapuesto al aristócrata, fue definido como campesino, sin educación y de malos hábitos;[3] afectivas, sobre todo en su forma diminutiva, y épicas. En Chile desde comienzos del siglo XX, el roto ha sido considerado una figura de identidad nacional y arquetipo de la chilenidad,[1][4] llegando a definir a una persona «valiente, orgullosa y alegre».[5]

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