Sigmund Freud (pronunciación en alemán: /ˈziːkmʊnt ˈfʁɔʏt/; Příbor, 6 de mayo de 1856-Londres, 23 de septiembre de 1939) fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.[2]

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Sigmund Freud

Fotografía de Sigmund Freud circa 1921,[1] de Max Halberstadt.
Información personal
Nombre de nacimiento Sigismund Schlomo Freud
Nacimiento 6 de mayo de 1856
Freiberg in Mähren, Moravia, Imperio austríaco (hoy Příbor, República Checa)
Fallecimiento 23 de septiembre de 1939 (83 años)
Hampstead, Londres, Reino Unido
Causa de muerte Cáncer de laringe
Sepultura Crematorio de Golders Green
Residencia Austria y Reino Unido
Nacionalidad Austríaca
Religión Ateísmo
Lengua materna Alemán
Familia
Padres Jacob Freud
Amalia Freud
Cónyuge Martha Bernays
Hijos Seis, incluyendo a Anna Freud
Educación
Educado en Universidad de Viena
Alumno de
Información profesional
Área Arte, filosofía, literatura, medicina, mitología, neurología, psicoanálisis, psicoterapia
Conocido por Psicoanálisis
Cargos ocupados Catedrático
Empleador Universidad de Viena
Estudiantes doctorales Otto Gross
Obras notables
Miembro de Asociación Psicoanalítica Vienesa, Círculo interno de Freud, Instituto Psicoanalítico de Berlín, Asociación Psicoanalítica Internacional
Distinciones Premio Goethe
Firma
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Su interés científico inicial como investigador se centró en el campo de la neurología, derivando progresivamente hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales, investigaciones de las que daría cuenta en la casuística de su consultorio privado. Estudió en París, con el neurólogo francés Jean-Martin Charcot, las aplicaciones de la hipnosis en el tratamiento de la histeria. De vuelta a la ciudad de Viena y en colaboración con Josef Breuer desarrolló el método catártico. Paulatinamente, reemplazó tanto la sugestión hipnótica como el método catártico por la asociación libre y la interpretación de los sueños.[3] De igual modo, la búsqueda inicial centrada en la rememoración de los traumas psicógenos como productores de síntomas fue abriendo paso al desarrollo de una teoría etiológica de las neurosis más diferenciada. Todo esto se convirtió en el punto de partida del psicoanálisis, al que se dedicó ininterrumpidamente el resto de su vida.

Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil perversa polimorfa,[4] tesis que causó una intensa polémica en la sociedad puritana de la Viena de principios del siglo XX y por la cual fue acusado de pansexualista. A pesar de la hostilidad que tuvo que afrontar con sus revolucionarias teorías e hipótesis, Freud acabaría por convertirse en una de las figuras más influyentes del siglo XX. Sus teorías, sin embargo, siguen siendo discutidas y criticadas, cuando no simplemente rechazadas. Muchos limitan su aporte al campo del pensamiento y de la cultura en general, existiendo un amplio debate acerca de si el psicoanálisis pertenece o no al ámbito de la ciencia.

La división de opiniones que la figura de Freud suscita podría resumirse del siguiente modo: unos le consideran más un gran científico en el campo de la medicina, que descubrió gran parte del funcionamiento psíquico humano; y otros lo ven especialmente como un filósofo que replanteó la naturaleza humana y ayudó a derribar tabúes, pero cuyas teorías, como ciencia, fallan en un examen riguroso.

El 28 de agosto de 1930, Freud fue galardonado con el Premio Goethe de la ciudad de Fráncfort del Meno por su actividad creativa. También en honor de Freud, al que frecuentemente se le denomina el padre del psicoanálisis, se dio el nombre «Freud» a un pequeño cráter de impacto lunar que se encuentra en una meseta dentro de Oceanus Procellarum, en la parte noroccidental del lado visible de la Luna.[5]